| Acción: |
Confirmación de calificaciones Revisión de perspectiva |
| Calificación Soberana |
Largo Plazo BB+
Corto Plazo B |
| Perspectiva Actual |
Negativa |
| Perspectiva Anterior |
Estable |
Nueva York, 18 de septiembre de 2008.- Standard & Poor's Ratings Services revisó hoy la perspectiva de la República de El Salvador a negativa de estable. Al mismo tiempo confirmó las calificaciones soberanas de largo plazo de ‘BB+’ y de corto plazo de ‘B’ de El Salvador.
Las calificaciones de El Salvador están respaldadas por un entorno monetario estable generado por la adopción del dólar estadounidense como moneda local desde 2001. Asimismo, las calificaciones están respaldadas por el historial de políticas predecibles y orientadas al mercado, lo que ha generado un entorno de inversión favorable, un crecimiento económico sostenido constante y la reducción gradual de la deuda. El crecimiento del PIB real promedió 3.2% anual en los últimos cinco años, lo que refleja el mejor entorno de inversión (respaldado por la implementación del Acuerdo de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos, DR-CAFTA por sus siglas en inglés) y el crecimiento saludable del consumo (impulsado por el fuerte nivel de remesas de los trabajadores en Estados Unidos que alcanzó 18% del PIB en 2007).
A pesar de los avances en el manejo de la economía, apoyados por una serie de importantes reformas macroeconómicas aprobadas durante las últimas dos décadas, la debilidad estructural de El Salvador sigue dificultando su calidad crediticia. Los débiles indicadores sociales; las brechas en educación, tecnología y capacitación; y las altas tasas de delincuencia limitan las perspectivas económicas del país. Los insuficientes avances en productividad y la creciente inflación (desde 2004), que llegó a 9.5% en 2008, minan la competitividad de El Salvador. Al mismo tiempo, la flexibilidad fiscal está limitada debido a la estrecha base fiscal (los ingresos fiscales se reportaron en 14% del PIB en 2007) y las importantes necesidades sociales y de infraestructura. Los gastos de inversión sumaron apenas 2.8% del PIB debido a estas restricciones fiscales, un nivel bajo frente al de otros países con necesidades de desarrollo similares. El déficit fiscal, aunque menor en los últimos tres años, sigue siendo alto para una economía totalmente dolarizada. Como resultado, la disminución de la deuda general del gobierno (estimada en 34% del PIB en una base neta en 2008) ha sido leve. En general, El Salvador continúa presentando rezagos frente a otros países de la región en la misma categoría de calificación, y a la mediana de ‘BB’ en términos de crecimiento real de PIB, ingreso per cápita, ahorro interno, gasto de inversión, y déficit fiscal.
Esperamos que el desempeño económico de El Salvador se debilite en el segundo semestre de 2008 y en 2009. Se estima que el crecimiento real del PIB baje a 3.5% en 2008 y 3% en 2009 desde 4.7% en 2007. Esto debido al impacto proveniente de la desaceleración de la economía de Estados Unidos (destino de 50% de las exportaciones de El Salvador y fuente de ingresos para las familias que reciben remesas de trabajadores en Estados Unidos) que se sentirá hacia el cierre de 2008 y primer semestre del 2009, a una postura de inversión tradicionalmente más cautelosa en el periodo preelectoral, y al debilitamiento de la demanda interna debido a las presiones inflacionarias. La creciente inflación exigirá tomar decisiones fiscales difíciles para balancear la conservación de la red social con el mantenimiento de la disciplina fiscal. En este entorno, es probable que los déficit fiscales aumenten a 2.6% del PIB en 2008 y 2.9% del PIB en 2009.
Resolver estos desafíos macroeconómicos no será fácil debido a la creciente polarización del país y a un entorno político probablemente más difícil tras la elección presidencial de marzo de 2009. Las tensiones entre la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y el opositor Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) que ha estado ganando terreno desde 2006, limita la definición de políticas, lo que se espera aumente en el camino hacia las elecciones y que continúe durante 2009 independientemente del resultado de las mismas.
Arriba
Perspectiva
La perspectiva negativa refleja los crecientes riesgos que entraña el debilitamiento de las políticas en épocas de mayor inflación y presión fiscal, en especial para una economía dolarizada donde no se cuenta con herramientas de política monetaria para responder a shocks adversos en la economía. Dado el actual estancamiento legislativo, que probablemente persista, cada vez es menor la probabilidad de que el gobierno resuelva el deterioro económico de manera convincente y oportuna. Es por ello que existe un creciente riesgo de que varios de los índices fiscales y económicos de El Salvador, que ya presentan rezagos frente a los de otros países en la misma categoría de calificación, se separen aún más de la mediana ‘BB’.
La perspectiva podría revisarse nuevamente a estable si el nuevo gobierno tras las elecciones de marzo de 2009 demuestra su capacidad para implementar políticas que atiendan los crecientes riesgos macroeconómicos. Por otro lado, si el conflicto político entre los principales partidos se endurece o si el partido recién electo continúa con políticas que no frenen el reciente deterioro fiscal y la pérdida de competitividad, las calificaciones podrán ser revisadas a la baja.
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