Buenos Aires, 8 de julio de 2009.- Las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009 en la República Argentina dieron inicio a un periodo de transición política luego de que la oposición obtuviera una sorprendente victoria en la emblemática Provincia de Buenos Aires. En un reporte publicado hoy, titulado “Surge una nueva dinámica política en Argentina tras elecciones legislativas, ¿qué podemos esperar?”, Standard & Poor’s Ratings Services analiza el nuevo entorno político en el país y la capacidad del gobierno para encarar a los desafíos económico, fiscales y financieros que enfrenta en el corto plazo.
“Es claro ahora que el Partido Peronista ha comenzado la búsqueda de un nuevo liderazgo con la vista puesta en la elección presidencial de 2011”, dijo el analista de Standard & Poor’s, Sebastián Briozzo. “El oficialismo ha perdido el liderazgo del partido lo que implica que el margen de maniobra del gobierno es ahora más reducido”.
Pese a las crecientes preocupaciones económicas sobre la desaceleración de la actividad económica y la persistente inflación, la capacidad de Argentina para sortear el actual periodo de incertidumbre todavía depende en gran medida de la capacidad de la administración de reaccionar apropiada y oportunamente ante el nuevo contexto político lo que implicaría un cambio significativo en el estilo de gobierno que ha prevalecido desde 2003.
En respuesta al resultado electoral, la administración realizó cinco cambios en el gabinete, incluyendo posiciones tan importantes como la del Jefe del Gabinete y el Ministro de Economía. Estos funcionarios designados ya ocupaban posiciones importantes en la administración en otras oficinas gubernamentales.
“Los eventos políticos están evolucionando muy rápido en Argentina, pero el escenario político más probable sigue siendo el que plantea que, en el corto plazo, la administración no introducirá modificaciones sustanciales a sus políticas actuales en general y a su política económica en particular,”, agregó Briozzo. “Aunque los cambios en el gabinete siempre ofrecen nuevas oportunidades, está por verse si dichos cambios se traducen en un mayor grado de independencia política sobre el manejo de la política económica”.
Standard & Poor’s califica a la Argentina como B-. Esta calificación ya incorpora la mayoría de las debilidades descritas en este escenario, pero el deterioro del desempeño económico y fiscal, y la continua falta de acceso a los mercados de deuda voluntaria, podrían agregar presiones adicionales sobre las calificaciones soberanas en el futuro si no se aplican medidas correctivas. Aunque pareciera que todavía hay tiempo para aplicar los cambios en las políticas, dado que las fuentes intergubernamentales proveerán financiamiento durante lo que resta de 2009 y parte de 2010, el impacto final sobre la calificación dependerá no solamente de la moderación de la política económica, sino también de cuándo y cómo se realice dicha moderación.
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